El
Hipertexto y su Naturaleza
En el siguiente texto se hará
un pequeño resumen sobre el ensayo del “Hipertexto y su Naturaleza” escrito por José
Luis Gómez Martínez, el autor de este escrito comienza describiendo el hipertexto que surge en los
primeros usos experimentales que se lograron hacer con el Internet en un aura iconoclasta. Desde sus
inicios no sólo se veía el hipertexto como una posible liberación de las reglas
a las que la academia había sujetado el texto, sino también como un borrar la
separación (distancia) entre el autor y el lector, sin mediación ahora del
crítico. Desde ciertos sectores del mundo académico se veía, pues, que el
texto, cimiento de su poder, se “convertía” en hipertexto y proclamaba su
independencia. Con base en estos primeros intentos, en efecto anárquicos,
se inicia su descalificación. En este sentido nos dirá Michel
Riffaterre que la “intertextualidad, una
red estructurada de limitaciones generadas e impuestas por el texto a la
percepción del lector, es exactamente lo contrario a la red [hipertexto] sin
estructura de asociaciones libres generadas por el lector”.
Por otra parte parece inevitable que nuestra aproximación al
hipertexto esté influida por la presencia del libro impreso. Especialmente por
la sensación de unidad que aporta su realidad física: una forma definida y
reconocible, cierta separación entre texto, imagen y sonido, la percepción de
poseer un principio y un fin, un surco estructural desde la primera a la última
página. El hipertexto, que borra todas esas líneas de separación, se nos
presenta entonces como mezcolanza, como fragmentos yuxtapuestos. La
necesaria contextualización e intertextualidad, que se produce al situar las
unidades individuales de lectura dentro de una red de fáciles rutas de
navegación, produce el efecto, nos dice Landow, de “debilitar y
quizás destruir el sentido de la singularidad textual” .Y de modo más directo
señala que “el hipertexto fragmenta, dispersa, o atomiza el texto en dos
maneras relacionadas. Primero, al remover la linealidad del texto impreso,
independiza a los distintos segmentos de un principio ordenador secuencial y
amenaza en transformar el texto en caos. Segundo, el hipertexto destruye la
noción de un texto fijo indiviso”
Por otra parte, uno de los términos que más se repiten en el
momento de describir el hipertexto es el de no-linealidad. En esta
caracterización coinciden también tanto los defensores del hipertexto como los
detractores. Desde la definición lacónica de
que “el hipertexto es simplemente una forma no-lineal de presentar información”,
a otras más precisas, se enfatiza una y otra vez este sentido del término: “El
rasgo fundamental del hipertexto es su discontinuidad, el salto
o el desplazamiento repentino de la posición
del lector en el texto” denominando tales definiciones, como ya se ha señalado anteriormente,
la perspectiva del libro impreso, pero
interpretado éste como “natural” y como lineal.
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